En este artículo comentamos de manera inicial el contenido y uso de éste «sistema» de evaluaciones, pero esta vez queremos entrar más en materia.
Las evaluaciones de la personalidad de Hogan nos proporcionan información diferenciada y única, sobre lo que llamamos «el lado luminoso», «el lado oscuro» y «el lado interior» de la personalidad. Su objetivo no es determinar si una persona tiene una personalidad «buena» o «mala», sino analizar diferentes aspectos que pueden influir en su comportamiento, rendimiento, relaciones profesionales y adaptación a una organización.
Los tres instrumentos principales de Hogan analizan la personalidad desde perspectivas diferentes y, utilizados conjuntamente, ofrecen una visión más completa de una persona.
Hogan Personality Inventory (HPI): la personalidad cotidiana
El HPI analiza las características de personalidad que una persona muestra, habitualmente, en el entorno laboral. Permite identificar fortalezas —y debilidades— y comprender aspectos como la forma de relacionarse con los demás, la manera de afrontar los objetivos, y el tipo de soluciones que le da a los problemas o tareas.
Por ello, resulta especialmente útil en selección de personal, desarrollo profesional y liderazgo, ya que ayuda a entender cómo es probable que una persona se comporte cuando se encuentra en condiciones normales.
Hogan Development Survey (HDS): la personalidad bajo presión
El HDS mide ese llamado «lado oscuro» de la personalidad: comportamientos que pueden aparecer especialmente en las situaciones en las que la presión, el estrés, la incertidumbre, o la complacencia, «nos puede». No evalúa defectos de personalidad, sino tendencias que, cuando se utilizan en exceso, pueden convertirse en riesgos para el rendimiento o las relaciones profesionales.
Por eso, el HDS es especialmente interesante para detectar posibles riesgos de desempeño y desarrollo, trabajar el autoconocimiento y desarrollar líderes.
Motives, Values, Preferences Inventory (MVPI): lo que te motiva
Mientras que el HPI se centra principalmente en cómo nos comportamos y el HDS en aquello que puede dificultarnos el rendimiento, el MVPI analiza nuestros valores, intereses y motivaciones. Busca comprender qué tipo de entorno, actividades y recompensas hacen que una persona se sienta motivada y satisfecha con su trabajo.
Esto permite analizar cuestiones como la importancia que una persona concede al reconocimiento, la seguridad, el poder, la creatividad, las relaciones sociales o la ayuda a los demás. Por ello, resulta especialmente útil para estudiar el encaje entre una persona —y su talento—, y la cultura de una organización.
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