Harry, el procrastinador: genio de la combinatoria y mítico escapista

Harry, el procrastinador: genio de la combinatoria y mítico escapista

La primera Ley de Parkinson, “el trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para que se termine”, da lugar a personajes como Harry, el Procrastinador. Se trata de una persona, de cualquier edad, sexo o categoría, que se encuentra en todo tipo de organizaciones. Tiene la habilidad de no dejar para mañana lo que se pueda dejar para dentro de una semana, dentro de un mes o sine die. En el artículo se describen las diferentes y variadas prácticas procrastinatorias de Harry y sus formas de mantener su posición de equilibrio.

F. Javier García García, Unidad de Calidad y Seguridad del Paciente. Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, Santa Cruz de Tenerife.

“El trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para que se termine”

(Cyril Northcote Parkinson) (primera ley de Parkinson)1

 

A todos nos sorprende cómo algunos se mantienen de forma persistente en los cargos y en muchos casos la clave probablemente esté en la procrastinación, en el aplazamiento permanente de los asuntos, en una huida continua, evitando cualquier desgaste y que nada les comprometa. Procrastinación significa diferir, aplazar2 y es una práctica habitual en todo tipo de empresas y organizaciones. Harry, el personaje de esta historia, es alguien inventado, un procrastinador imaginario que podría ser hombre o mujer, de cualquier edad, y trabajador de cualquier empresa pública o privada, todo un superviviente que va saltando de un tema a otro sin resolver ninguno, picoteando y aparentando.

Es una variante de la primera ley de Parkinson: Harry llena el tiempo disponible con su procrastinación. No dejes para mañana lo que puedas dejar para dentro de una semana, dentro de un mes o sine die3, expresión latina que fascina a Harry. Algunos estudiosos han propuesto soluciones para esta práctica; pero, en general (y, desde luego, en el caso de nuestro Harry), el procrastinador no pretende solucionar sus hábitos, todo lo contrario: quiere mejorarlos y perfeccionarlos para seguir sobreviviendo. Harry es consciente de lo que hace y lo hace a sabiendas. En el artículo se describen las diferentes y variadas prácticas procrastinatorias de Harry, sus formas de mantener su posición de equilibrio, pocos cambios y ningún lío para él.

 

REUNIONITIS, LA MADRE DE TODAS LAS PROCRASTINACIONES

Probablemente, la forma más compleja y completa de procrastinación que aplica Harry es la reunionitis, convocar una o más reuniones, cuantas más mejor, para despejar el tema hacia un futuro incierto y que, si Harry tiene suerte, no llegará nunca. Con lo bien que estaba él, llega un tema incómodo a la mesa de Harry y, de algún modo, hay que huir de él, evitarlo, escapar. Harry convoca una reunión y ya tiene gasolina para retrasar la solución que, si conviene, convertirá en solución conjunta y consensuada y podrá echar la culpa a otros o, a lo mejor (literalmente), no se consigue ninguna solución y problema arreglado para Harry.

Realmente, la reunionitis es una socialización de la responsabilidad y de la culpa, que no del éxito.

Puede aplicarse a corto plazo, con una o dos reuniones, dejando el tema flotando en el aire, o a largo plazo, congelando o sepultando el asunto con varias reuniones incluidas en una línea estratégica de trabajo (en la procrastinación hay que cuidar mucho las palabras, el metalenguaje, el escaparate) En la primera reunión Harry se rasga las vestiduras y proclama a todos los puntos cardinales su compromiso, su implicación. Algunos hasta se lo creen. No obstante, Harry no va a preparar los temas porque él no se considera un aburrido técnico de salón, sino un aguerrido hombre de acción, de acción procrastinatoria, eso sí. En las reuniones posteriores Harry aplica un perfil bajo, con poco liderazgo y participación limitada, que no haya desgaste en el mando y que no le salpique nada, nada de planificación de actividades ni de conclusiones. Con el tiempo Harry tendrá problemas para asistir (habitualmente, otras reuniones y “mucho, mucho trabajo”) y conseguirá que todos se vayan gastando y que las reuniones se vayan agotando y finalmente apagando.

 

EL VUELVA USTED MAÑANA RECAUCHUTADO

Con Harry hay que tener más paciencia que el Santo Job con su pertinaz procrastinación. Algo parece que pasa con el ordenador de Harry porque no le llegan los correos electrónicos. Cuando le envías un documento, si después de unos días le preguntas por él, te dirá que se lo vuelvas a mandar y, así, Harry vuelve a poner el cronómetro a cero. En una fase posterior rematará su maniobra procrastinatoria solicitándote que le remitas más información sobre algún aspecto del documento, poniendo nuevamente el cronómetro a cero. La lectura de lo que le mandes se guía por otro reloj bastante distinto. Con esta forma de procrastinación (administrativa) Harry te envuelve en trámites y trabas y estarás yendo y viniendo varios días consecutivos en su vuelva usted mañana recauchutado, una actualización del texto de Mariano José de Larra4. Harry ha tejido una telaraña administrativa y, si no tienes cuidado, te puedes quedar atrapado en ella. Vuelva usted mañana; pero es mejor que no vuelva.

 

DESPEJANDO A CÓRNER

En esta clásica forma de procrastinación Harry despeja directamente a córner y, de esta forma, el asunto se acaba de convertir en problema de otro porque Harry nunca se lo queda. Por ejemplo, ese desvío a córner puede producirse en una reunión después de comentarle a Harry cualquier tema de su competencia. Harry te mira fijamente, muy serio, y te dice algo parecido a “sí, habría que…”, condicional, es decir, con la condición de que lo hagas tú, que tú tengas que decidir lo que tienes que hacer, no vaya a ser que salga mal. Eso sí, si sale bien, ya sabes, la medalla se la llevará Harry. De todos modos, Harry ya te lo ha dicho y hace un rato que ha dejado de ser problema suyo; es la procrastinación por derivación. No sabes muy bien cómo pero se ha producido una metamorfosis: un problema que le has comentado a Harry (y que, además, entra dentro de sus competencias) sorprendentemente (o no tanto) se ha convertido en tu problema y parece que tú lo tienes que solucionar.

Una variante de este tipo de procrastinación es la que se hace por elevación. No te desvía el problema a ti, que eres el que se lo está comentando: Harry eleva el tema hacia sus superiores y con un poco de suerte se pierde entre otros papeles, pero él ¡¡ya lo ha remitido!!

Desde luego, Harry no irá a buscarlo entre la selva de papeles o correos electrónicos porque su objetivo está cumplido y el posible problema se ha ido, ha volado. No obstante, Harry reserva este tipo de procrastinación para casos excepcionales. Al tratarse de temas de la competencia de Harry, él podría convertirse en ente superfluo o elemento insustancial e intrascendente, lógicamente nada más lejos de las intenciones de Harry.

 

¡YA ME ENCARGO YO!

Ese día Harry el procrastinador se despertó con supuestas ganas de resolver. Se planteó un tema en la reunión y Harry, ni corto ni perezoso, exclamó: “¡Ya me encargo yo!”, con tal rotundidad y contundencia que dejó a todos muy impresionados, sin posibilidad de réplica. Harry va adquiriendo una aureola de prestigio, de gran capacidad de solucionar los temas. Nadie se lo había pedido; pero esa es la clave: Harry asume la iniciativa, al menos, en el primer momento y aparentemente. En realidad, lo que hace Harry es secuestrar y castigar el tema, se lo queda, lo encierra en un cajón con varias llaves, es decir, lo encarcela, y misteriosamente el tema no muere, como los viejos soldados, sencillamente sólo se desvanece5. Harry dejará de hablar de ello y lo tapará con otras maniobras procrastinatorias. Seguro que habrá una comitiva de temas que hacer y el tema encarcelado quedará definitivamente desaparecido. Es la procrastinación resolutiva o por secuestro.

Llama la atención la habilidad de Harry para procrastinar tanto despejando el tema, alejándolo (Harry nunca se la queda), como secuestrándolo, reteniéndolo, apropiándose de él y finalmente haciéndolo desaparecer. Un tema que le cuentes a Harry puede convertirse en problema tuyo o ser secuestrado por Harry, procrastinando en los dos escenarios.

 

LAMENTOS, SOPLIDOS Y CARAS DE PENA

Todas las maniobras dilatorias de Harry deben sazonarse y condimentarse debidamente. Con frecuencia Harry repetirá la frase “mucho, mucho trabajo”, que se acaba convirtiendo en latiguillo, y después dará un par de soplidos y pondrá cara de pena. No hay nada que no pueda solucionar una buena cara de pena. Parece que los demás nos vamos por la mañana a la playa a tomar el sol y que tenemos mucho tiempo libre. Harry tiene que adornar bien el escaparate con decoración variada y una buena cara de pesar y sufrimiento, buscando despertar piedad y clemencia en su interlocutor.

Esta forma de procrastinación emotiva suele ser insuficiente si se utiliza de forma aislada; pero puede ser un buen complemento de otras formas de procrastinación, por ejemplo, Harry despeja a córner y te transfiere el tema con su muletilla “sí, habría que…”, pero completa la transferencia con algún lamento sobre la ingratitud del mundo o de la Administración Pública, la añoranza de los viejos tiempos y dos o tres soplidos. Harry refuerza la procrastinación por derivación con unas dosis de emotividad y así ves que los procrastinadores también lloran.

 

SÍ, SÍ, SÍ. EVASIÓN O VICTORIA

En algunos idiomas la doble negación es afirmación. En el mundo de la procrastinación la triple afirmación significa “cállate, no me molestes”. Ilusa e ingenuamente algunos (tú no, ya conoces a Harry) creen que Harry ha entendido perfectamente lo que le han planteado. Fíjate si lo ha entendido que reitera la afirmación, le ha quedado clarísimo. Lo que le ha quedado clarísimo es que ese tema no le va a preocupar más.

Es una variante de procrastinación que podríamos llamar desertora. Su forma más extrema sería la huida a la desesperada y sin complejos, presa del pánico y abandonando a los soldados en el campo de batalla, descrita en El retorno de Peter: cuando el mando tiene miedo6; pero que no va con el perfil de Harry el procrastinador. Él tiene que irse de los sitios sin parecer que se va, huir sin que parezca que huye.

 

GENIO DE LA COMBINATORIA Y MÍTICO ESCAPISTA

Con gran pericia Harry es capaz de utilizar todas esas formas de procrastinación: reunionitis, administrativa por derivación, resolutiva, emotiva o desertora. Dependiendo del contexto y de las partes implicadas puede alternarlas o combinarlas. Por ejemplo, puede reforzar la reunionitis con una buena procrastinación administrativa encargándote informes durante la reunión, esos que no leerá, o puede culminar una buena maraña administrativa con una espectacular deserción final. También puede completar una procrastinación por elevación acudiendo en persona para transferir el tema a sus superiores y añadiendo a la escena gran dramatismo, desolación y tragedia. En el ejercicio de su arte Harry toca con maestría todas las variantes. A su manera, es un auténtico Leonardo da Vinci de la procrastinación, un gran artista del siglo XXI.

A pesar de ser un genio de la combinatoria, la verdadera vocación de Harry es el escapismo, como Harry Houdini7, pero, en lugar de librarse de cuerdas, esposas, cadenas con candados y sacos y baúles, nuestro Harry escapa de temas, problemas, proyectos o ideas planteados por otros y se emplea a fondo en su último truco: la procrastinación por monotema, un tema que eclipsa todo y que se convierte en respuesta única ante cualquier solicitud, una excusa universal, el sueño de cualquier procrastinador. ¡¡No hay dinero!! Harry escapa del tanque de agua y a seguir haciendo magia.

 

CONCLUSIONES

  • La procrastinación es ubicua, puede estar al mismo tiempo en todas partes, en cualquier empresa u organización.
  • La procrastinación se expande hasta llenar el tiempo disponible con sus distintas variantes: reunionitis, administrativa, por desviación o elevación, resolutiva (por secuestro), emotiva o desertora.
  • Los procrastinadores expertos combinan o alternan con destreza las distintas prácticas y pueden llegar a ser escapistas legendarios.
  • Ante los procrastinadores recurrentes se recomienda desconfianza y, si es posible, evitarlos, huir de ellos. Si no es posible, sólo queda la paciencia del Santo Job.

 

1 Parkinson´s Law, or The Pursuit of Progress, C Northcote Parkinson. 1957. Edición española: Parkinson: La Ley. 1982. Ediciones Grijalbo, SA.

2 Diccionario de la Real Academia Española.

3 Sine die: sin plazo o fecha.

4 Mariano José de Larra. Vuelva usted mañana. El Pobrecito Hablador. Revista Satírica de Costumbres, número 11, enero de 1833, Madrid.

5 Los viejos soldados nunca mueren, sólo se desvanecen” (general Douglas MacArthur, ante el Congreso de los Estados Unidos)

García García J. “El retorno de Peter: cuando el mando tiene miedo” 

7 Harry Houdini (1874-1926), mago, ilusionista y escapista, conocido como el gran Houdini o el gran escapista.

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